El viernes 4 estuvimos en Getxo Arte descubriendo trabajos de gente joven. Algunas propuestas parecían más osadas que otras, pero lo cierto es que las vías artísticas en ocasiones, y sobre todo en muchos principiantes, no dejan de ser una vías marcadas por las tendencias, aunque sean artísticas. Pecaba esta edición de demasiados trabajos basados en fotografía, aunque fotografía, propiamente, no había mucha. Era en la obra pictórica y en los dibujos, la mayoría retratos, donde se veía ese origen fotográfico, es decir, una obra que se basa, si no calca, una fotografía, donde un gesto de movimiento se vuelve un gesto frío, estático en su representación pictórica, porque no hay una relectura de la imagen, no hay una revisión, sino una representación o copia mediante una técnica concreta (acrílico, lápiz, rotulador...). No hay duda de que se ve gusto en la obra, pero debe haber intención, la obra debe transmitir algo más.

Por otro lado, y siguiendo un poco con lo anterior, me sorprendió la venta de broches y chapas por parte de varios autores en sus stands, hay que tener claro qué es arte y qué artesanía, y que en una edición dedicada al arte contemporáneo no se debe vender artesanía cual puesto navideño. Hay que ser un poco más purista, o simplemente más respetuoso.
De todos modos, como en todas las ediciones, había obra destacable, interesante en sus propuestas, artistas que apuntan maneras.





